A nadie se le oculta que la capacidad de los organismos para perpetuarse, es
decir, hace copias de sí mismos, ha generado una gran fascinación en los seres
humanos, alimentando nuestra curiosidad e interés desde las épocas más remotas
de la historia. Al amparo de tan poderoso aliciente, este libro pretende sacar
a la luz las contribuciones realizadas por mujeres científicas en esta faceta
del pensamiento biológico, pero partiendo de la convicción de que tal objetivo
no puede alcanzarse con un mínimo de rigor si no se articula en el contexto
histórico en el que esas estudiosas fueron desarrollando su labor. La alta
divulgación científica que incluye a las mujeres tiene significativos espacios
que cubrir, y este trabajo alberga la ilusión de que la vida y la obra de las
científicas tratadas valga no sólo para ayudar a difundir la participación de
las mujeres en la construcción del conocimiento científico, sino para
estimular, e incluso convencer, a las jóvenes estudiantes actuales de que su
participación a gran escala en la Ciencia no sólo es necesaria sino urgente, ya
que es una eficaz manera de luchar contra el androcentrismo que impregna la
cultura científica.