El propósito de este libro es reafirmar la prioridad de la búsqueda de las
leyes en la ciencia del hombre; y la clave de su argumento es que el principio
básico de la evolución sociocultural, conocido ya desde el arranque mismo de la
antropología, es el determinismo tecnoecológico y tecnoeconómico: tecnologías
similares aplicadas a medios similares tienden a dar origen a una organización
del trabajo similar, y ésta a su vez a agrupamientos sociales de tipo similar,
que justifican y coordinan sus actividades recurriendo a sistemas similares de
valores y creencias.
Una estrategia de investigación adecuada a este principio tendrá, pues, que
conceder prioridad al estudio de las condiciones materiales de la vida
sociocultural. En defensa de esta estrategia, que llama ?materialismo
cultural?, Marvin Harris hace una historia crítica -no un inventario, ni un
compendio- del desarrollo de las teorías antropológicas de la cultura, con
ánimo de probar que los antropólogos no han aplicado nunca de un modo
consecuente el principio del determinismo tecnoecológico y tecnoeconómico, a
pesar de lo cual han contribuido poderosamente a desacreditar esa opción que
ellos nunca eligieron. Tal relegación de la estrategia del materialismo
cultural es el resultado no de un programa razonable de investigación orientado
de distinto modo, sino de las presiones encubiertas del medio sociocultural en
el que la antropología ha conseguido verse reconocida como disciplina
independiente.
Marvin Harris (1927-2001) fue profesor de antropología en la Columbia
University y en la Universidad de Florida. Bien conocido en los medios
académicos por sus artículos y libros, es el padre de la corriente
antropológica del materialismo cultural. Realizó trabajos de campo en Brasil,
Ecuador y Mozambique.